Las prótesis de cadera o rodilla, conocidas como articulaciones artificiales, pueden mejorar significativamente la calidad de vida de las personas que sufren de dolor y limitación en sus movimientos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas prótesis no son una solución definitiva y requieren un seguimiento médico regular.
Una de las preocupaciones asociadas con las articulaciones artificiales es su desgaste con el tiempo. Aunque los materiales utilizados son cada vez más resistentes, eventualmente pueden deteriorarse, lo que puede llevar a la necesidad de una nueva intervención quirúrgica. Otro problema potencial es la formación de tejido cicatricial alrededor de la prótesis, conocido como contractura, que puede limitar el rango de movimiento y causar dolor.
Para prevenir o minimizar estos problemas, es fundamental acudir a revisiones médicas periódicas. Durante estas visitas, el especialista evaluará el estado de la prótesis y realizará ejercicios de rehabilitación para mantener la movilidad y prevenir la rigidez. Estos ejercicios, aunque beneficiosos, pueden ser dolorosos en algunos casos.
