Bosch ha desarrollado una nueva tecnología denominada Rapid Catalyst Heater, un quemador de escape alimentado por gas diseñado para reducir las emisiones contaminantes durante los primeros segundos de funcionamiento de los motores de gasolina, que es cuando se producen los picos más altos de emisiones.
El sistema se enfoca en resolver el problema de los «arranques en frío». Los convertidores catalíticos de tres vías modernos logran eliminar hasta el 98 por ciento de las llamadas «emisiones de criterio» (que incluyen el monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, plomo, material particulado y ozono) una vez que alcanzan una temperatura de operación situada entre los 750 y 1,100 grados Fahrenheit.
Para cumplir con las pruebas de emisiones de la EPA, los ingenieros deben optimizar los primeros 20 a 60 segundos de un ciclo de prueba de 31 minutos. Hasta ahora, las estrategias para calentar rápidamente el catalizador han incluido:
- Acercar el catalizador a los cilindros.
- Utilizar una mezcla de combustible rica al arrancar.
- Retrasar el tiempo de encendido.
- Retrasar el tiempo de la leva de escape.
- Añadir inyección de aire secundario.
- Emplear electricidad para calentar directamente el catalizador.
Sobre esta última opción, los calentadores eléctricos directos han requerido históricamente entre 1 y 10 kW de electricidad (siendo 5 kW lo más común). Debido a que este consumo es similar al de un motor de alta compresión, resulta difícil de implementar en sistemas de 12 voltios sin la presencia de una batería híbrida.
La solución de Bosch promete hacer que los vehículos a gasolina operen de manera más limpia y, potencialmente, mejorar significativamente el desempeño ambiental de los vehículos híbridos enchufables (PHEV).
