Un nuevo estudio sugiere que la exposición a quemaduras jugó un papel clave en la evolución humana. Investigadores plantean que la necesidad de recuperarse de lesiones por quemaduras pudo haber impulsado el desarrollo de mecanismos de curación más rápidos y eficientes en los homínidos, lo que a su vez influyó en la evolución de la piel y el sistema inmunológico.
La investigación indica que la selección natural favoreció a aquellos individuos con mayor capacidad para sobrevivir y reproducirse después de sufrir quemaduras. Esto podría explicar por qué los humanos modernos tienen una piel relativamente delgada en comparación con otros mamíferos, ya que una piel más delgada facilita la disipación del calor y reduce el riesgo de quemaduras graves.
Además, la exposición a quemaduras pudo haber contribuido al desarrollo de un sistema inmunológico más robusto, ya que las lesiones por quemaduras aumentan el riesgo de infección. La capacidad de combatir las infecciones fue crucial para la supervivencia de nuestros antepasados.
Aunque se necesita más investigación para confirmar estas hipótesis, el estudio ofrece una nueva perspectiva sobre los factores que moldearon la evolución humana.
