Una nueva revisión científica resume los avances en radioterapia que reducen el daño a los tejidos sanos, incluyendo mejoras en la precisión de las imágenes y la administración del tratamiento, y describe estrategias para prevenir y manejar los efectos secundarios relacionados.
La radioterapia es un pilar fundamental en el tratamiento oncológico, utilizado en un amplio espectro de tipos de cáncer. Los avances en imagenología, planificación del tratamiento y administración de la dosis han permitido terapias cada vez más conformes e incluso ablativas, lo que ha resultado en un mejor control del tumor sin aumentar el riesgo de efectos secundarios (o incluso disminuyéndolo) en comparación con los tratamientos anteriores.
Estos avances han facilitado la combinación de la radioterapia con terapias sistémicas eficaces, incluyendo tratamientos dirigidos e inmunoterapias. Los cambios inducidos por la radiación en los tejidos normales ocurren como resultado de la senescencia de las células madre, la inflamación, los cambios vasculares, la activación de los fibroblastos y la pérdida de células parenquimatosas.
La investigación sobre las bases biológicas de los cambios inducidos por la radiación en los tejidos normales, los biomarcadores de los efectos secundarios de los diversos regímenes de irradiación y los nuevos métodos de tratamiento ofrece una gran promesa para aumentar aún más la eficacia de la radioterapia y mejorar el perfil de efectos secundarios a través de enfoques personalizados.
El artículo de revisión, titulado ‘Effects of Radiotherapy in Normal Tissue’ (Efectos de la Radioterapia en los Tejidos Normales), fue escrito por la Dra. Deborah E. Citrin y el Dr. Robert D. Timmerman, del NCI Center for Cancer Research y UT Southwestern Medical Center.
