China enfrenta una desaceleración económica que pone en riesgo los notables avances logrados durante las últimas cuatro décadas. La economía del país asiático, motor de crecimiento global durante años, muestra signos de debilitamiento, generando preocupación a nivel internacional.
Esta ralentización económica amenaza con socavar el progreso económico significativo que China ha experimentado desde la implementación de sus reformas económicas a finales de la década de 1970. El impacto potencial de esta desaceleración podría ser considerable, tanto para la propia China como para la economía mundial.
Si bien no se especifican las causas de esta desaceleración, la situación actual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo de crecimiento chino y su capacidad para mantener el impulso económico en el futuro.
