Existen momentos en la vida que se presentan sin claridad aparente. Y cuando las adversidades se suceden, a veces cuesta mantener la cabeza por encima del agua. Sin embargo, un adagio resuena con frecuencia: “Tocar fondo para rebotar”.
En esencia, esto implica que a veces es necesario experimentar lo peor para poder remontar. Entonces, ¿funciona realmente este mantra? ¿Podemos realmente aferrarnos a él? Según la ciencia, parece que el fracaso o las pruebas pueden ser más positivos de lo que imaginamos.
La influencia del fracaso en la mente
De acuerdo con un estudio consultable en PubMed y publicado en 2016, la percepción del fracaso está implicada en diversos trastornos psicológicos, e incluso una sola experiencia de fracaso puede exacerbar la ansiedad y la depresión. No obstante, según esta investigación, superar un fracaso puede ser una fuente de numerosos beneficios.
De hecho, el estudio recuerda que una resiliencia frente a la angustia emocional en respuesta al fracaso estaba “fuertemente correlacionada con una alta autoestima, un estilo de atribución más positivo y un perfeccionismo socialmente prescrito más bajo.” ¿Qué significa esto? El fracaso puede impulsar la confianza en uno mismo y la autoestima, e incluso conducir a un mayor éxito y a un mayor desarrollo personal en la vida diaria. A partir de esta constatación, podemos preguntarnos, ¿cómo desarrollar nuestra resiliencia y lograr superar un fracaso?
¿Cómo superar el fracaso?
Para el psicoanalista Christian Richomme, tener miedo al fracaso es, en primer lugar, un comportamiento común: “Toca el valor que creemos tener. No tenemos miedo de fracasar, tenemos miedo de lo que el fracaso contaría de nosotros.” Según el especialista, esto se explica por el hecho de que la autoestima se construye a través de las miradas recibidas en la infancia: los ánimos, las críticas, las comparaciones. ¿La solución? Comprender que el fracaso no es una identidad, sino una etapa. Para desarrollar la resiliencia, es importante limitar las rumiaciones excesivas, no dudar en comunicarse con los seres queridos. Las relaciones sociales son esenciales para el desarrollo personal y el apoyo. Finalmente, es importante fijarse objetivos alcanzables y realistas. ¿El objetivo? Poner todo en práctica para desarrollar la autoestima y sentir orgullo por lo que se emprende. Incluso los pequeños éxitos merecen ser celebrados.
Según un estudio de Frontiers, varios factores favorecen la resiliencia, como el apoyo social, las capacidades cognitivas, la cohesión comunitaria, una percepción positiva de uno mismo, el compromiso religioso y la autorregulación, así como las intervenciones que favorecen la resiliencia, como las terapias cognitivo-conductuales y las intervenciones basadas en la atención plena.
