No basta con pensar en las estrategias de recuperación que se deben implementar, sino también en el momento adecuado para hacerlo. Es útil considerar un continuo simple: preparación y restauración.
Cada estrategia encaja en algún punto de este continuo, y algunas pueden ser apropiadas para ambas fases. Algunas estrategias son más adecuadas para la preparación, anticipando lo que está por venir y, al mismo tiempo, apoyando la recuperación de la sesión anterior. Otras son más efectivas para la restauración, recuperando la funcionalidad después de la sesión y reaccionando a lo que acaba de ocurrir, preparándose para el día siguiente.
Un tema común a todas estas estrategias es la proactividad. Esto, por supuesto, se complementa con un buen descanso, una nutrición adecuada y una hidratación correcta, además de un entrenamiento bien organizado.
¿Cuáles son algunas de las estrategias que prefiere utilizar antes y después del ejercicio?
