Una red secreta opera dentro de Rusia y Europa para suministrar datos de inteligencia al servicio de inteligencia militar ucraniano (GUR), rastreando objetivos militares y coordinando acciones de sabotaje contra el Kremlin desde diciembre de 2025.
La operación clandestina opera bajo estrictas medidas de seguridad para evitar la infiltración y la destrucción de la célula. Foma, un exintegrante de la élite rusa que encabeza la red, dirige las acciones desde fuera y dentro del territorio mediante mapas detallados en su ordenador portátil. Su estructura descentralizada busca proteger a los colaboradores de una rápida detención por parte de las autoridades rusas.
Cómo opera la red de sabotaje y el perfil de Foma
El núcleo de esta resistencia interior cuenta con aproximadamente tres docenas de personas divididas entre Rusia, Ucrania y otros países europeos. Los operadores ubicados en el exterior proporcionan apoyo logístico mediante el seguimiento de las huellas digitales de los objetivos asignados.
Foma señaló a la BBC: «Recibirás un archivo… de mi parte o de un colega… con el objetivo propuesto. El archivo contendrá la foto [del objetivo], sus datos, sus detalles, fecha de nacimiento, edad y una descripción de él. Habrá información sobre su coche, si tiene uno. Cuando vayas tras el objetivo, no lleves teléfono».
Foma utiliza sus contactos heredados de su anterior posición en la élite rusa para mantener un flujo constante de información interna. En su pantalla, los agentes rastrean bases de datos que revelan almacenes militares, unidades castrenses y los domicilios particulares de generales y pilotos de bombarderos estratégicos que participan en los ataques contra territorio ucraniano.
Foma afirmó a la BBC: «Para romper el sistema, debes entender cómo funciona. Luego puedes apuntar a sus puntos débiles».
El control estricto de objetivos y la justificación ideológica
Aunque el GUR sugiere los blancos a vigilar, los miembros de la red insisten en realizar sus propias comprobaciones antes de aceptar la misión. La selección de blancos responde a un propósito punitivo y disuasorio frente a las acciones del Kremlin.
Foma declaró a la BBC: «Por regla general… también comprobamos los datos [de esa persona]… Solo después de eso decimos si trabajamos o no».
La motivación de los participantes varía entre el rechazo político y la convicción ideológica. Foma argumenta que sus acciones buscan una rendición de cuentas directa por el conflicto en curso.
I want them to get scared.
La red aclara que no ejecuta asesinatos directos, sino que limita su labor a la recolección y transmisión de inteligencia militar. Sin embargo, su seguimiento ha abarcado operaciones de alto perfil, como el asesinato del general Sarvarov en diciembre de 2025.
Seguirle la pista requirió bastante esfuerzo. Vivía alternativamente con su amante y su colega. Borraba sus huellas y cambiaba constantemente de horario.
Los riesgos extremos de operar dentro de territorio ruso
Para los agentes sobre el terreno como Ivan, las misiones conllevan un peligro constante de detección y arresto. Ivan, un antiguo opositor político que participa por razones ideológicas, ha logrado cruzar repetidamente la frontera rusa a pesar de la estrecha vigilancia de las autoridades sobre sus antecedentes.
Ivan le dijo a la BBC: «El caso más grave fue cuando detuvieron mi coche para una inspección y llevaba encima los explosivos caseros. El riesgo era altísimo; sin embargo, como puedes ver, no me detectaron».
Foma cree que el éxito en la clandestinidad depende de evitar la formación de grupos reconocibles. La falta de jerarquías visibles protege al colectivo frente a la rápida acción policial.
Foma indicó a la BBC: «Tan pronto como empiezas a reunir a la gente en grupos, en chats generales… dejando una huella en internet, con alta probabilidad todo este grupo será detenido o destruido rápidamente».
El reclutamiento interno enfrenta hoy dificultades severas debido al éxodo y al encarcelamiento de los disidentes. Gran parte de los sabotajes actuales se ejecutan mediante personas ajenas a la conspiración política, como conductores de camiones que transportan cargas comprometidas sin saberlo, o ciudadanos reclutados a cambio de dinero.
Ivan señaló a la BBC que «la mayor parte de la gente ideológica o bien ha abandonado el país o ya está tras las rejas».
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