En respuesta a la propagación de la fiebre porcina africana (FPA) a nivel nacional, la isla de Jeju está intensificando las medidas de prevención para proteger su estatus sanitario. Las autoridades están implementando controles rigurosos en aeropuertos y puertos, y llevando a cabo inspecciones exhaustivas en todas las granjas porcinas.
Hasta marzo de 2026, se han registrado 22 brotes de FPA en siete provincias de Corea del Sur, superando los 6 casos reportados en todo el año 2025. A diferencia de años anteriores, donde los brotes se concentraban en áreas fronterizas con poblaciones de jabalíes salvajes, este año la enfermedad se ha extendido a las regiones centrales de Chungcheong, Gyeongsang y Jeolla.
El análisis genético de los virus ha revelado que la mayoría de los casos recientes (86% de los 22 brotes) corresponden a una cepa de origen extranjero (IGR-I), en lugar de la cepa que circula entre los jabalíes salvajes (IGR-II). Además, se ha observado un aumento en la mortalidad de lechones, y recientemente se detectó material genético del virus en piensos para cerdos derivados de plasma y sangre de cerdo de origen nacional, lo que ha elevado el nivel de alerta.
Las autoridades de Jeju han identificado como factores de riesgo clave la contaminación de los piensos para cerdos, los trabajadores de las granjas (incluidos los extranjeros), la importación ilegal de productos cárnicos, la propagación a través de vehículos y el contacto con jabalíes salvajes infectados. Se está recomendando encarecidamente a los ganaderos que eliminen o dejen de utilizar piensos que contengan plasma o sangre de origen animal, y se ha prohibido la entrada de piensos con estos ingredientes en la isla.
Se planea realizar inspecciones en 276 granjas de la isla a mediados de mes, centrándose en la revisión de cadáveres de animales y muestras de piensos.
