El Parlamento Europeo aprobó este jueves el Reglamento de Retornos, una nueva normativa que permitirá la creación de centros para migrantes en terceros países para aquellos que deban ser repatriados, con el objetivo de acelerar las deportaciones y endurecer la política migratoria común.
El texto final representa un endurecimiento con respecto a la propuesta inicial de la Comisión Europea, una decisión que ha provocado una fractura en la cámara entre los bloques conservadores y la izquierda.
La votación concluyó con 389 votos a favour, 206 en contra y 32 abstenciones. Este resultado fue posible gracias a una sólida alianza entre el Partido Popular Europeo (PPE) y los grupos de derecha y extrema derecha: Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), Patriotas por Europa (PfE) y Europa de las Naciones Soberanas (ESN).
Un “éxito” para la derecha
La principal novedad de este reglamento radica en la posibilidad de que los Estados miembros deporten a migrantes a los denominados “centros de retorno” ubicados en países ajenos a la Unión Europea. Esta medida se aplicará siempre que exista un acuerdo previo con el país en cuestión y se respete el principio de no devolución. Este modelo se inspira en la iniciativa impulsada por Italia en Albania durante 2024, actualmente suspendida por decisiones judiciales.
Para los sectores conservadores, el resultado representa una victoria estratégica. El eurodiputado de VOX, Jorge Buxadé, resumió la importancia del acuerdo: “La Eurocámara ha aprobado hoy uno de los textos más contundentes de la historia de la Unión Europea en materia de inmigración. Esto ha sido posible gracias al liderazgo de VOX, que junto a Patriotas, ECR y ESN, ha logrado incorporar al texto compromisos alternativos que endurecen el Reglamento de Retorno”. Además, calificó la medida como “un exitoso primer paso para la reemigración tan demandada por VOX”.
En la misma línea, el eurodiputado sueco Charlie Weimer (ECR) destacó la necesidad de recuperar la operatividad del sistema: “Solo uno de cada cinco migrantes a quienes se les ordena abandonar el país lo hace. Se trata de recuperar la credibilidad”. Según Weimer, la votación confirma una mayoría estable que busca garantizar el retorno efectivo de quienes carecen de derecho legal a permanecer en suelo europeo.
El comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, también valoró positivamente el avance: “Los retornos efectivos son una parte importante de un sistema de gestión migratoria creíble. Estamos un paso más cerca de conseguir las herramientas que necesitamos”.
Rechazo de la izquierda
Los grupos socialdemócratas reaccionaron con dureza, acusando al PPE de romper el “cordón sanitario” y virar hacia posiciones extremistas. La vicepresidenta de los Socialistas y Demócratas, Ana Catarina Mendes, lamentó que la iniciativa no esté alineada con un enfoque europeo equilibrado: “Lo que estamos viendo es un giro político impulsado por el deseo del PPE de alinearse con la extrema derecha”.
Además, la eurodiputada francesa de los Verdes, Mélissa Camara, calificó la jornada como “una votación de vergüenza y una traición a los valores fundamentales de la Unión Europea”. Camara acusó a la mayoría parlamentaria de “dejar de lado la dignidad humana en favour de una ideología racista y populista”.
A las críticas políticas se sumaron las de organizaciones civiles. La responsable de incidencia política de la Plataforma para la Cooperación Internacional sobre Migrantes Indocumentados (PICUM), Silvia Carta, advirtió que esta “alianza tóxica” normaliza abusos similares a los observados con el ICE en Estados Unidos: “Marca un punto de inflexión peligroso, allana el camino para la detención masiva, la separación de familias y las deportaciones”.
Está previsto que este jueves comience el trílogo de negociación entre la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo, bajo la dirección de Malik Azmani (Renew). El PPE confía en que las conversaciones sean rápidas debido a la sintonía actual entre el texto aprobado y la propuesta original de la Comisión.
