Un ingeniero de Fórmula 1 de 23 años se ha embarcado en un proyecto de restauración único: devolverle la vida a un Aston Martin DB4 de 1960 que pasó cuatro décadas abandonado y deteriorándose en un garaje derrumbado. Edward Crossley, de Kineton, y su equipo de jóvenes ingenieros y estudiantes de la Universidad de Birmingham, están trabajando arduamente para reparar los daños causados por el agua, los componentes podridos y la falta de piezas esenciales, como los pedales.
El vehículo fue adquirido por el padre de Crossley en una subasta de Bangers & Cash por 145.000 libras esterlinas, pero se estima que, una vez restaurado, podría alcanzar un valor superior a las 450.000 libras esterlinas. Crossley, quien trabaja como Ingeniero de Diseño Mecánico para el equipo Williams F1, fundó Crossley Motorsport con el patrocinio de su padre, con el objetivo de brindar oportunidades a jóvenes talentos en el campo de la restauración de automóviles clásicos.
“Nos topamos con este coche y pensamos que es una oportunidad única en la vida para encontrar un coche tan raro y especial, y especialmente en estas condiciones”, comentó Crossley. El progreso de la restauración se puede seguir en el Practical Classics Car Show en el NEC este fin de semana, donde el Aston Martin está siendo exhibido.
Sam Wilson, quien estudió con Crossley en la Universidad de Birmingham, es el jefe de mecánicos del proyecto. “La primera vez que lo vimos en persona, fue incluso peor de lo que imaginábamos”, admitió Wilson.
Crossley Motorsport también está documentando todo el proceso en YouTube, con la esperanza de inspirar a una nueva generación a interesarse por la mecánica y la restauración de coches clásicos.
