Científicos resuelven el misterio evolutivo de 100 millones de años de calamares y sepias
Un reciente avance en la filogenómica ha permitido esclarecer las relaciones evolutivas de los linajes de decapodiformes, específicamente los calamares y las sepias, cuyas conexiones habían permanecido inciertas durante mucho tiempo.
Para resolver este enigma, los investigadores implementaron un enfoque filogenómico que integró tres nuevas secuencias genómicas de alta calidad con conjuntos de datos transcriptómicos y genómicos ya existentes. Este análisis ha permitido proponer una nueva topología que divide a estos cefalópodos en dos grupos principales basados en su hábitat y características:
- Acorneata: Un clado compuesto por linajes de océano abierto, que incluye a los órdenes Oegopsida y Spirulida.
- Corneata: Un clado que agrupa a los órdenes de aguas costeras y poco profundas, tales como Sepiida, Myopsida, Idiosepiida y Sepiolida.
Diversificación en el océano profundo
Según las estimaciones del reloj molecular, se produjo una cladogénesis rápida de los órdenes modernos de decapodiformes en el océano profundo durante el Cretácico medio. Este proceso creó lo que los científicos describen como una «mecha larga», que posteriormente facilitó una radiación explosiva de calamares y sepias hacia entornos costeros y aguas superficiales tras recuperarse del evento de extinción del Cretácico-Paleógeno.
Este descubrimiento es fundamental para comprender el origen de estructuras internalizadas derivadas de la concha camerada ancestral, como el gladius, la jibia (cuttlebone) y la concha enrollada, así como los cambios ecológicos entre el océano profundo y los hábitats costeros poco profundos.
Los decapodiformes son actualmente un clado morfológicamente diverso de moluscos activos que ocupan nichos ecológicos que varían desde las zonas infralitorales superiores hasta las profundidades del mar.
