Un estudio reciente publicado en Cureus evalúa los resultados clínicos de la técnica de membrana inducida (TMI) para el tratamiento de no uniones infectadas y defectos óseos postraumáticos en un entorno con recursos limitados. La TMI, desarrollada inicialmente por el Dr. Masquelet en la década de 1980, es un procedimiento quirúrgico en dos etapas diseñado para reconstruir defectos óseos segmentarios.
La técnica se basa en la generación de una membrana a través de una reacción de cuerpo extraño, que luego se utiliza para el injerto óseo. El estudio analiza la efectividad de este método en un contexto donde los recursos médicos pueden ser escasos, ofreciendo una alternativa a procedimientos más complejos como la osteogénesis por distracción.
La TMI ha demostrado ser prometedora en la reparación de defectos óseos de gran tamaño y presenta varias ventajas sobre otras opciones de tratamiento. El estudio publicado en Cureus contribuye a la comprensión de su aplicación y resultados en entornos desafiantes.
