Islamabad se prepara discretamente para una posible reunión de alto nivel entre Estados Unidos e Irán, lo que podría representar una apertura diplomática significativa para poner fin al conflicto en curso en Medio Oriente. Sin embargo, Teherán habría rechazado una propuesta de 15 puntos presentada por Washington a través de Islamabad.
La posible reunión, que se mantiene bajo un estricto secreto, podría contar con la presencia del vicepresidente estadounidense, JD Vance, y otros funcionarios de alto rango. La fecha, el lugar y los participantes exactos aún son inciertos, lo que refleja la delicadeza de la iniciativa.
Las autoridades pertinentes, incluida la Oficina de Relaciones Exteriores, han declinado proporcionar detalles sobre el asunto, citando su naturaleza confidencial. Incluso algunos diplomáticos que normalmente estarían al tanto de estos acontecimientos parecen no estar informados.
“Este es un asunto extremadamente delicado. Revelar detalles en esta etapa podría socavar la esencia misma de la diplomacia discreta”, declaró un alto funcionario de la Oficina de Relaciones Exteriores a The Express Tribune, bajo condición de anonimato.
Ante la creciente especulación, el portavoz de la Oficina de Relaciones Exteriores, Tahir Andrabi, instó a la prudencia y advirtió a los medios de comunicación contra la difusión de información no verificada. “Muchos medios están publicando especulaciones y rumores sobre el conflicto en Medio Oriente/Golfo Pérsico con información falsa sobre Pakistán”, afirmó.
“Reitero respetuosamente que la diplomacia y las negociaciones requieren discreción y confidencialidad. Por lo tanto, se insta a los medios a abstenerse de especular y a esperar anuncios oficiales sobre cualquier decisión o resultado”, añadió.
Esta actividad diplomática sigue a una serie de señales contradictorias de Teherán. Inicialmente, Irán negó cualquier contacto directo o indirecto con Washington, pero luego reconoció haber recibido una propuesta de 15 puntos de Estados Unidos a través de intermediarios pakistaníes.
Dos funcionarios de alto rango en Islamabad confirmaron a AFP que el plan, destinado a detener las hostilidades que se han extendido por todo el Golfo, había sido transmitido a Irán a través de Pakistán.
El papel de Pakistán como posible mediador se debe a sus relaciones de larga data tanto con Teherán como con Washington, así como a su posición estratégica en la región. Funcionarios señalan que Islamabad ha estado facilitando activamente la comunicación entre ambas partes.
Según CNN, funcionarios de la administración del presidente estadounidense Donald Trump están trabajando para organizar una reunión en Pakistán lo antes posible, incluso este fin de semana, para explorar una posible vía de salida al conflicto. El informe sugiere que el vicepresidente JD Vance podría viajar a Pakistán junto con otros altos funcionarios, aunque los planes están sujetos a cambios.
Fuentes familiarizadas con las discusiones indican que las consideraciones de seguridad también han impulsado la evaluación de opciones alternativas, con Turquía emergiendo como un posible lugar para las conversaciones.
Si bien Pakistán ha desempeñado un papel clave como intermediario, otros actores regionales como Turquía también participan en esfuerzos diplomáticos paralelos.
Las discusiones sobre la propuesta reunión continuarán en la Casa Blanca, lo que subraya la naturaleza fluida y en evolución de este impulso diplomático.
Por ahora, Islamabad permanece en el centro de un esfuerzo silencioso pero potencialmente trascendental, que podría dar forma a la trayectoria de un conflicto regional en expansión, si se materializa.
