El arquitecto de Long Island, Rex Heuermann, se declaró culpable este miércoles de siete asesinatos vinculados a los crímenes de Gilgo Beach y admitió la autoría de un octavo homicidio.
Durante 17 años, Heuermann logró ocultar su verdadera naturaleza bajo la apariencia de un hombre dedicado a su familia. Este secreto salió a la luz gracias a un avance crucial en la investigación: la coincidencia de ADN entre un cabello hallado en la escena del crimen y una corteza de pizza que el acusado había consumido.
En el tribunal, el hombre de 62 años confesó haber conocido a las ocho mujeres, estrangularlas y abandonar sus cuerpos en las zonas de Gilgo Beach, Manorville y Southampton. Como parte del acuerdo legal, Heuermann admitió haber causado la muerte de Karen Vergata y se ha comprometido a cooperar con el FBI.
La sentencia está programada para el próximo 17 de junio, fecha en la que se espera que reciba múltiples condenas de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
La audiencia contó con la presencia de su exesposa, Asa Ellerup, y su hija, quienes manifestaron aceptar el desenlace del proceso judicial tras años de incertidumbre.
