El rey Carlos III se mostró sorprendido, pero no desagradado, cuando un invitado en el Castillo de Windsor rompió deliberadamente el protocolo para ganar tiempo durante una conversación.
El mes pasado, Mark King, un activista benéfico de Liverpool, recibió la insignia OBE de manos del monarca, quien en el pasado ha enfrentado una tragedia personal. Mark es el fundador de la Oliver King Foundation, creada tras el fallecimiento de su hijo Oliver, de 12 años, a causa de un paro cardíaco durante una clase de natación en la King David High School en Wavertree.
A Mark se le informó que tendría solo dos o tres minutos para hablar con el rey. Se le indicó que el rey extendería su mano para señalar el final de la conversación. Sin embargo, cuando llegó el momento, Mark hizo algo inesperado. “Pensé, ‘todavía no he terminado de hablar contigo’ y cuando él extendió la mano, yo puse la mía encima por unos segundos más”, reveló en una entrevista reciente. “Él lo supo y se echó a reír, fue genial. Toda la experiencia fue fantástica.”
El rey Carlos, según Mark, ya estaba familiarizado con la fundación y le preguntó específicamente por Oliver. Además, Mark añadió un toque personal a la interacción, dirigiéndose al monarca como “de un rey a otro”.
