Ha comenzado la temporada de polen, lo que significa que muchas personas sufrirán rinitis alérgica, comúnmente conocida como fiebre del heno. Esta condición se caracteriza por síntomas similares a los de un resfriado, como estornudos, congestión nasal, picazón en los ojos y secreción nasal. La rinitis alérgica es causada por una reacción alérgica al polen de las plantas, árboles y pastos.
Para combatir la fiebre del heno, existen diversas estrategias. Es importante mantenerse informado sobre los niveles de polen en su área y limitar la exposición en los días de alta concentración. Mantener las ventanas cerradas en casa y en el coche, y utilizar un purificador de aire con filtro HEPA, puede ayudar a reducir la cantidad de polen en el ambiente. Después de pasar tiempo al aire libre, es recomendable ducharse y cambiarse de ropa para eliminar el polen adherido.
En algunos casos, puede ser necesario recurrir a medicamentos para aliviar los síntomas. Los antihistamínicos, tanto orales como nasales, pueden ayudar a reducir la picazón, los estornudos y la secreción nasal. Los descongestionantes pueden aliviar la congestión nasal, pero deben usarse con precaución y por un período limitado de tiempo. En casos más severos, un médico puede recomendar corticosteroides nasales o inmunoterapia (vacunas contra la alergia).
