La inteligencia artificial (IA) continúa generando debate, y recientemente ha surgido preocupación en torno a OpenClaw. Según reportes de Nieuwsblad, existe el riesgo de que esta herramienta, si no se utiliza con precaución, pueda llegar a acceder a información sensible como cuentas bancarias.
Paralelamente, en el ámbito de la ciberseguridad, Radware ha anunciado el lanzamiento de su primera protección Agentic AI, según informa Dutch IT Leaders. Esta nueva solución busca fortalecer la defensa contra amenazas cada vez más sofisticadas impulsadas por la IA.
Estos dos acontecimientos ponen de manifiesto la dualidad de la IA: su potencial para automatizar tareas y mejorar procesos, pero también los riesgos inherentes a su uso, especialmente en lo que respecta a la seguridad de los datos personales y financieros.
