Investigadores han descubierto que la deiodinasa tipo 3 hipotalámica juega un papel crucial en el establecimiento del período de sincronización intervalar circanual en mamíferos. Este hallazgo, publicado en la revista eLife, revela un mecanismo biológico fundamental que subyace a los ritmos anuales observados en diversas especies.
El estudio se centra en cómo los mamíferos, incluyendo a los humanos, son capaces de medir intervalos de tiempo que abarcan un año. La deiodinasa tipo 3, una enzima presente en el hipotálamo, parece ser la clave para este proceso. Los investigadores encontraron que esta enzima influye directamente en la duración de estos ciclos anuales.
Aunque los detalles específicos del mecanismo aún se están investigando, este descubrimiento abre nuevas vías para comprender mejor la biología de los ritmos circadianos y circanuales, y cómo estos ritmos pueden verse afectados por factores ambientales y genéticos. La comprensión de estos procesos podría tener implicaciones importantes en áreas como la salud humana y la agricultura.
