Ladrones de adoquines amenazan la seguridad en el recorrido de París-Roubaix
El director del recorrido de París-Roubaix, Thierry Gouvenou, ha expresado su indignación ante el robo de adoquines en sectores icónicos de la carrera, una práctica realizada por “cazadores de recuerdos” que está creando situaciones peligrosas para los ciclistas.
Los robos se han concentrado en tramos emblemáticos como el Bos de Wallers y Carrefour de l’Arbre. Según Gouvenou, los responsables actúan durante la noche utilizando herramientas como picos y azadones para extraer las piedras originales y llevárselas como souvenir.
Riesgos críticos para los ciclistas
Esta actividad deja agujeros profundos en el pavimento en puntos donde el pelotón alcanza velocidades de hasta 50 kilómetros por hora. Gouvenou ha advertido que estas acciones pueden ser “peligrosas para la vida”, señalando que caer en uno de estos huecos provocaría inevitablemente caídas graves.
Desafíos naturales y labores de mantenimiento
Además de la intervención humana, la organización debe lidiar con factores naturales. En el Bos de Wallers, se ha recurrido al uso de una manada de cabras para pastorear el exceso de hierba entre las piedras, ya que la vegetación también representa un factor de riesgo. Por otro lado, los jabalíes están complicando las tareas de limpieza al excavar la tierra y arrastrar hojas y lodo hacia los sectores empedrados.
Para contrarrestar estos problemas, la organización ha desplegado un equipo que trabaja continuamente, incluso hasta altas horas de la noche, para inspeccionar los 30 sectores de adoquines y rellenar los huecos con piedras de reserva. El director del recorrido confirmó que se realizan comprobaciones regulares y que se llevará a cabo una revisión final de todo el circuito al cierre de la semana para garantizar la seguridad de los corredores.
