Francia se ha convertido en el país europeo con mayor número de robos de vehículos, según datos recientes. Esta tendencia representa un desafío creciente para las aseguradoras, que estiman pérdidas anuales por valor de 600 millones de euros.
Los vehículos comerciales y las autocaravanas se han convertido en objetivos prioritarios para los ladrones, sumándose a la creciente demanda de SUV robados. Esta diversificación de objetivos complica aún más la situación.
En contraste, los vehículos eléctricos presentan una tasa de robo significativamente menor, siendo veinte veces menos propensos a ser sustraídos que los vehículos de combustión interna. Este dato podría indicar una mayor dificultad para los ladrones al intentar robar este tipo de vehículos, o una menor demanda en el mercado negro.
La tecnología juega un papel cada vez más importante en los robos de automóviles, convirtiéndose en un nuevo campo de acción para los delincuentes. Las autoridades francesas prevén que en 2025 se registren alrededor de 125.000 robos de vehículos, lo que subraya la urgencia de abordar este problema.
El análisis de los modelos más afectados por los robos es crucial para comprender las dinámicas delictivas y desarrollar estrategias de prevención efectivas.
