La reducción drástica del uso de fungicidas químicos en horticultura no es solo una ambición regulatoria en Europa, sino una necesidad económica y productiva. Con este objetivo en mente, se fundó Agrikola AI, una startup tecnológica con sede en Cataluña que ha desarrollado un robot autónomo capaz de proteger los cultivos utilizando radiación ultravioleta C, sin dejar residuos y sin generar resistencia.
De la robótica agrícola al biocontrol basado en energía
La empresa se constituyó formalmente en marzo de 2024, aunque el proyecto había comenzado varios meses antes, explica Ricard Pardell, CEO y fundador de la compañía. Pardell aporta experiencia previa en sistemas autónomos aplicados a la agricultura, incluyendo drones y soluciones robóticas para la protección de cultivos.
© Agrikola AI
“He trabajado en este campo desde 2018. Estaba muy familiarizado con los problemas reales que enfrentan los agricultores y con las capacidades de la tecnología disponible. Sabíamos que la radiación UVC tiene efectos germicidas y fungicidas y puede inactivar bacterias, virus y esporas de hongos, como lo respalda la literatura científica durante muchos años”, explica.
Si bien las aplicaciones de UVC ya existían en cultivos permanentes como viñedos o bayas, Agrikola AI identificó una clara oportunidad en la horticultura de campo abierto. “La innovación fue desarrollar un sistema que permita aplicar UVC en la producción de hortalizas con total seguridad para las personas y los animales. Para ello, contamos con una patente que permite la operación en exteriores sin riesgo”, subraya Pardell.
Wagus y Nimbus, un robot autónomo conectado a la nube
El robot, llamado Wagus, opera de forma autónoma pero bajo la dirección de una plataforma en la nube llamada Nimbus, uno de los elementos más distintivos del sistema.
“El robot es autónomo, pero está guiado por la plataforma en la nube. El agricultor introduce los mapas de la finca, la planificación de los cultivos y la disposición de las hileras en Nimbus. A partir de ahí, el sistema genera misiones que el robot ejecuta automáticamente”, explica el CEO.
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El productor solo necesita realizar una configuración inicial, después de lo cual el proceso se automatiza por completo. Esta arquitectura también permite que el sistema se amplíe hacia modelos predictivos.
“En el futuro, queremos integrar cámaras de alta resolución y sensores avanzados para detectar enfermedades y plagas. Esa información se cargará a la nube, donde se podrán desarrollar modelos predictivos para ayudar a decidir cuándo intervenir o incluso cuándo cosechar”, añade.
Protección contra el mildiu polvoriento y el mildiu velloso en hortalizas
El sistema se dirige a enfermedades fúngicas foliares como el mildiu polvoriento, el mildiu velloso y la alternaria. “Hemos validado el sistema en calabacín, lechuga y cebolla, y en principio está diseñado para cualquier cultivo hortícola”, dice Pardell.
Los primeros pilotos comerciales se han llevado a cabo en el Delta del Llobregat y en Maresme, tanto en sistemas de agricultura orgánica como convencional.
“En verano demostramos su eficacia contra el mildiu polvoriento en calabacín, y en invierno validamos los resultados en lechuga y cebolla contra el mildiu velloso, con resultados de prueba muy positivos”.
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Uno de los aspectos más relevantes es que el sistema no solo elimina el uso de fungicidas químicos, incluido el cobre en la producción orgánica, sino que también reduce los costes. “De esta manera, no solo es una solución más sostenible, sino también más económica”, destaca.
Agrikola AI ofrece actualmente tres modelos de robot con baterías eléctricas intercambiables, que proporcionan hasta 32 horas de autonomía.
Primera venta internacional, De Groot en Slot
Tras entrar en su fase comercial, Agrikola AI ya ha cerrado su primera venta con la multinacional holandesa De Groot en Slot, una referencia mundial en semillas de cebolla. “La cebolla es un cultivo muy sensible al mildiu velloso y la alternaria, y nos complace ver que una empresa tan importante ha reconocido que nuestra solución puede ser muy eficaz”, señala Pardell.
“Nuestro objetivo es que en unos pocos años Agrikola AI pueda ofrecer una protección completa de los cultivos sin productos químicos, basada en la energía y la tecnología, especialmente en un contexto de disminución de la disponibilidad de mano de obra y continuas reducciones de los productos fitosanitarios autorizados. Estamos convencidos de que el futuro de la protección de los cultivos será tecnológico, autónomo y libre de residuos, y queremos liderar ese cambio”, concluye Pardell.
© Agrikola AIPara más información:
Ricard Pardell
CEO y Fundador
Agrikola AI
http://agrikola.ai/
