Mientras el mundo sigue debatiendo sobre la alta demanda de memorias y procesadores para inteligencia artificial, una nueva ola importante se perfila en la industria de los semiconductores: los componentes para robots humanoides.
Jochen Hanebeck, director ejecutivo de la alemana Infineon Technologies, fue directo en sus predicciones ante Handelsblatt: “Este mercado podría convertirse en un motor de crecimiento similar al actual mercado de semiconductores de alta potencia para centros de datos con inteligencia artificial”.
Infineon se encuentra en una posición favorable para aprovechar este auge, ya que actualmente produce una gran parte de los chips necesarios, en parte gracias a su experiencia como proveedor de sistemas de conducción autónoma. Estas tecnologías se superponen significativamente con las necesidades de la robótica.
La proyección de Hanebeck, además de optimista, cuenta con una base sólida. En el CES 2026 en Las Vegas, Hyundai presentó el Atlas, un robot humanoide listo para la producción, desarrollado por su filial Boston Dynamics. El gigante surcoreano del automóvil planea implementar 30.000 unidades de Atlas en sus propias fábricas este mismo año.
En la misma exposición, numerosas empresas, muchas de ellas chinas, presentaron sus propios desarrollos, mientras que el fabricante alemán Bosch anunció una asociación con la startup Neura. BMW, por su parte, ya está probando robots Figure 02 en turnos de diez horas en una de sus plantas.
La lógica detrás de la incursión de los fabricantes de automóviles en la robótica es sencilla: las tecnologías de conducción autónoma, como los sensores y los sistemas de control, pueden redirigirse rápidamente para las necesidades de las máquinas humanoides.
Debido a que los riesgos son menores en comparación con los vehículos autónomos, las pruebas y la implementación se llevan a cabo más rápidamente.
Las previsiones del mercado son impresionantes. Según análisis de Yole Group, el mercado global de robots humanoides crecerá de aproximadamente 600 millones de dólares en 2025 a 6.000 millones de dólares en 2030, alcanzando los 51.000 millones de dólares en 2035. UBS, por su parte, predice que para 2050 se producirán 86 millones de unidades humanoides, y el mercado asociado de semiconductores alcanzará los 177.000 millones de dólares. Tesla, por ejemplo, planea producir 100.000 unidades de su robot Optimus anualmente para 2026.
¿Qué tipo de chips serán necesarios? Cada robot humanoide necesita una amplia gama de componentes: sistemas de accionamiento precisos para las articulaciones, controlados por microcontroladores, chips sensores, cámaras, e incluso aceleradores de IA eficientes para trabajar con modelos locales y soluciones SoC para el procesamiento de información y la toma de decisiones en tiempo real.
Infineon, NXP, Nvidia y Qualcomm se encuentran entre las empresas posicionadas para beneficiarse de esta tendencia.
El próximo gran ciclo en la industria de los semiconductores no solo estará impulsado por los centros de datos. También lo estará por el taller de fábrica, sobre dos piernas.
