La trilogía de “Sissi” fue, a la vez, una bendición y una maldición para Romy Schneider. La actriz, hija de Magda Schneider, comenzó a actuar junto a su madre a una edad temprana, adquiriendo experiencia en el set. Sin embargo, su papel como la Princesa Elisabeth desató una verdadera ola de entusiasmo.
La emancipación de una actriz
La nueva biografía en cómic, “Romy Schneider – Ich bin nicht mehr Sissi” (Romy Schneider – Ya no soy Sissi), de Stéphane Betbeder y Rémi Torregrossa, se centra en la emancipación de una actriz que buscaba constantemente distanciarse de su icónico papel como la Emperatriz de Austria. La novela gráfica francesa narra, a un ritmo rápido, el ascenso de Schneider, su relación con su madre y su arte actoral. En 1957, con “Robinson soll nicht sterben” (Robinson no debe morir), junto a Horst Buchholz, ya intentó romper con el estereotipo de papel. Poco después, volvió a trabajar con Buchholz en “Monpti”. “Se espera que interprete a Sissi. Apenas he terminado mi formación actoral y ya estoy encasillada en un solo papel”, afirma en la novela gráfica durante el rodaje.
La historia, narrada con dinamismo, cambia constantemente de coloración, lo que le confiere una estética atractiva. Película tras película, Romy Schneider es presentada en la novela gráfica como una persona en búsqueda, intentando romper las cadenas de “Sissi”. Una biografía en cómic lograda que, a pesar de los numerosos cambios de escena, no pierde el foco.
S. Betbeder/ R. Torregrossa. Romy Schneider. Splitter, 160 Seiten, 31,95 Euro.
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