GSK informó a los reguladores del Reino Unido sobre un caso de pedofilia relacionado con su medicamento Ropinirole poco después de realizar un informe interno. Sin embargo, la compañía señala que la terminología específica sobre “desviación” nunca se incluyó en las advertencias del fármaco. En su lugar, se mencionan posibles efectos secundarios como un “aumento de la libido”, “comportamientos perjudiciales” y un “interés sexual alterado”.
Paralelamente, GSK estaba solicitando la aprobación de Ropinirole para el tratamiento del síndrome de piernas inquietas (RLS) y colaboró con un hospital privado en Estados Unidos en 2005 para investigar la eficacia del medicamento en el tratamiento de la disfunción sexual.
GSK asegura que el fármaco ha sido extensamente probado, continúa aprobado por los reguladores de todo el mundo y que sus efectos secundarios están claramente indicados. La compañía también declaró que no patrocinó ni diseñó el ensayo clínico de 2005.
La Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA) del Reino Unido explicó que la inclusión de advertencias tomó años, ya que requiere la consideración de todas las pruebas disponibles y que los prospectos no pueden incluir una lista exhaustiva de comportamientos, muchos de los cuales son “individualizados”.
Numerosos pacientes que contactaron a la BBC expresaron su frustración por la falta de vías legales para obtener justicia por los efectos secundarios que alegan no haber sido advertidos adecuadamente.
Fuera del Reino Unido, se han presentado varias demandas, que van desde reclamaciones de compensación hasta casos penales en los que los acusados han sido absueltos. Un tribunal belga, por ejemplo, absolvió hace un año a un hombre acusado de agredir sexualmente a su nieta de cuatro años, basándose en que el medicamento Ropinirole había provocado su comportamiento pedófilo.
El próximo mes, se espera una sentencia importante en un tribunal francés, donde un hombre de más de 50 años ha demandado a GSK por no advertir adecuadamente a los pacientes sobre estos efectos secundarios. El demandante afirma que el medicamento destruyó su relación de pareja y le ocasionó pérdidas de 90.000 euros (aproximadamente 78.600 libras esterlinas) debido al juego y las compras compulsivas. Busca una indemnización y que la compañía reconozca su responsabilidad.
