La pregunta “Esto es un pantalón, esto es masculino” resume la esencia de la nueva película del director austriaco Markus Schleinzer, según comentó en la conferencia de prensa en Berlín. “Rose”, que tuvo su estreno mundial en competición el domingo, está impregnada de simbolismo. La historia de Rose (Sandra Hüller), quien “se pone los pantalones” para vivir una vida de autodeterminación como hombre, se construye sobre este significado oculto. Una decisión que la obliga a mentir y herir a otros en el proceso.
La película presenta a Rose como una veterana de la Guerra de los Treinta Años que llega a un pequeño pueblo alemán para reclamar una herencia: un terreno con una granja. Algo impensable para una mujer, pero como hombre, solo debe enfrentarse a la mirada crítica de una comunidad que ve a un forastero invadir su rutina estrictamente regulada. Sin embargo, como explica un narrador omnisciente, “su dinero era bienvenido”. La situación cambia cuando la inquebrantable idea de la masculinidad comienza a tambalearse, transformando la benevolencia en codicia, el orgullo herido en persecución. La contribución de Rose a la comunidad, su valía, se vuelve insignificante.
Caro Braun, Markus Schleinzer und Sandra Hüller präsentierten „Rose“ auf der Berlinale
© AP/Garfitt
Schleinzer ya ha explorado personajes problemáticos y marginados en su filmografía. En 2011, “Michael” se centró en un pedófilo, presentado en la sección “Perspektive Deutsches Kino”. En 2018, “Angelo” narró la historia de Angelo Soliman, un hombre negro que cautivó a la corte de los Habsburgo y terminó disecado en un museo. La idea de “Rose” surgió a raíz de un caso judicial alemán del siglo XVIII que le contó una historiadora amiga: una mujer fue ejecutada por hacerse pasar por hombre. Para Schleinzer, se abrió un abismo histórico. Investigó cientos de mujeres de diferentes épocas y sus motivaciones para usar pantalones y presentarse públicamente como hombres.
Un conglomerado de muchas figuras
Un acto que hoy en día tiene connotaciones queer o transgénero, en el pasado era principalmente un acto de empoderamiento frente al patriarcado. Las mujeres accedían al trabajo y la educación, y podían evitar violaciones y matrimonios forzados. Algunas incluso vivían como soldados con armadura o como piratas. El personaje de Rose es una amalgama de estas figuras históricas, un enigma que no ofrece una explicación clara de sus acciones, más allá de la afirmación de que “con pantalones se tiene más libertad”. Rose le explica a su esposa Suzanna (Caro Braun) que, si ella desapareciera, probablemente sería obligada a casarse de nuevo. Prefiere vivir una mentira liberadora a una existencia sin libertad.
En Berlín, Schleinzer reveló que existe un extenso texto de mil páginas, escrito junto a Alexander Brom, que detalla la biografía de Rose. “Solo hemos filmado el último quinto”, admitió. Sandra Hüller, la actriz que interpreta a Rose, destacó que este “poema” que Schleinzer y Brom le entregaron era tan “complejo, valiente, contradictorio y conmovedor” que la impulsó a querer saber más sobre ella. Schleinzer enfatizó que “Rose” no busca provocar la reflexión sobre por qué hacemos las cosas, sino sobre “qué hacemos como sociedad con ello”. Esta reacción ante lo que no entendemos puede trasladarse al presente. “Ponerse los pantalones puede equipararse a muchos conflictos modernos”.
