La preocupación por la población parece ser secundaria para Rusia, según análisis recientes. Prioriza, en cambio, la defensa de su ideología y el mantenimiento de alianzas militares. El resto de consideraciones parecen tener poca importancia para el gobierno ruso.
Esta postura sugiere un cambio en las prioridades de Rusia, donde la influencia ideológica y el apoyo estratégico a sus aliados pesan más que el bienestar de la población en general. La situación actual indica que Rusia se encuentra en un momento de redefinición.
