Las asociaciones feministas en Luxemburgo han puesto la salud de las mujeres en el centro de sus reivindicaciones para 2026, argumentando que la salud va más allá del simple acceso a la atención médica. A pesar de ser un país desarrollado con avances sociales significativos, persisten desigualdades, especialmente en lo que respecta a la salud femenina, la cual está “profundamente moldeada por las condiciones de vida: ingresos, trabajo, vivienda, estatus administrativo, exposición a la violencia y la discriminación”.
La plataforma feminista JIF denuncia un problema sistémico, señalando que las mujeres se encuentran con mayor frecuencia en situaciones de precariedad, violencia o invisibilidad. En 2024, más del 58% de las víctimas de violencia doméstica eran mujeres, mientras que el 65% de los agresores eran hombres. Sin embargo, la falta de datos desglosados por género dificulta la identificación de estos problemas, y la legislación penal actual no reconoce explícitamente el feminicidio, aunque la ministra de Justicia considera que la ley luxemburguesa ya sanciona severamente la discriminación de género como agravante en un delito.
Cléo Thoma, del CID Fraen an Gender, subraya que la violencia y la discriminación tienen efectos negativos profundos y duraderos en la salud. Por ello, la JIF solicita que los delitos sexuales sean “imprescriptibles”, ya que a menudo transcurren años antes de que las víctimas presenten una denuncia, y estas a veces no son recibidas adecuadamente.
Lucha contra las violencias ejercidas contra las mujeres
Además de fortalecer el acceso a la atención médica –a través de la generalización del sistema de terceros pagadores, la ampliación de la cobertura universal de salud y el fortalecimiento de la gratuidad de la anticoncepción, que se centra principalmente en métodos femeninos–, la plataforma JIF pide el reconocimiento de diversas enfermedades como la endometriosis, el síndrome de ovario poliquístico y los trastornos hormonales. También sugieren la creación de una licencia específica para problemas de salud crónicos, incluyendo aquellos relacionados con la menstruación, la menopausia o la endometriosis, aunque enfatizan que esta licencia podría ser útil para cualquier problema crónico.
➡️ IVG en la Constitución: una votación histórica este martes 3 de marzo
Los diputados luxemburgueses votarán este martes 3 de marzo de 2026 para incluir o no la interrupción voluntaria del embarazo en la constitución. La propuesta, abierta desde hace casi dos años, necesita una mayoría cualificada de 40 diputados para ser inscrita en el capítulo de las libertades públicas. Al cambiar su denominación de “derecho” a “libertad” y excluir la anticoncepción, se ha llegado a un compromiso entre la mayoría de los diputados de la mayoría y la oposición. Este compromiso deberá ser confirmado este martes por esta votación simbólica e histórica.
Un dato relevante sobre Luxemburgo es que, a pesar de tener la esperanza de vida más alta del país (más de 85 años para las mujeres, frente a 81 para los hombres), las mujeres tienen una esperanza de vida “en buena salud” más corta (solo 59 años, frente a más de 60 para los hombres). Esta disparidad convierte a Luxemburgo en un país con resultados deficientes en este ámbito, y recuerda que la salud de las mujeres suele ser menos vigilada y sus dolores “a menudo minimizados”, según Emilie Kaiser, directora adjunta del Planning familial.
Finalmente, se señala que el modelo económico luxemburgués necesita ser revisado. A pesar de ser uno de los países más ricos de Europa y estar cerca de lograr la igualdad salarial efectiva entre hombres y mujeres, las mujeres son contratadas a tiempo parcial con mayor frecuencia que los hombres, sus carreras se interrumpen con más frecuencia por motivos familiares y dedican aproximadamente el doble de tiempo que los hombres al “trabajo no remunerado”. En la jubilación, reciben prestaciones significativamente más bajas que los hombres (alrededor de un 30% menos, en promedio), lo que demuestra que la lucha por los derechos de las mujeres aún no ha terminado y no se limita al 8 de marzo.
