La familia propietaria de Samsung ha completado el pago de un impuesto de sucesión de 12 billones de wones (aproximadamente 9.000 millones de dólares), un proceso que se extendió por seis años. Según informes de Chosun Ilbo, este pago marca el fin de un largo proceso para resolver la herencia del fallecido presidente Lee Kun-hee.
El pago del impuesto de sucesión se realizó en varias etapas, utilizando una combinación de activos en efectivo y acciones de Samsung. La familia Lee se comprometió a cubrir el impuesto en un plazo de cinco años, extendido posteriormente por un año más, y finalmente cumplió con sus obligaciones fiscales.
Este evento es significativo debido a la magnitud del impuesto y su impacto en una de las familias más ricas de Corea del Sur. El pago del impuesto de sucesión de Samsung ha sido objeto de escrutinio público y ha generado debate sobre la equidad fiscal y la concentración de la riqueza en el país.
La finalización de este proceso permite a la familia Lee avanzar en la planificación de la sucesión y la gestión del conglomerado Samsung, uno de los pilares de la economía surcoreana.
