Partes de un satélite de la NASA lanzado al espacio en 2012 podrían llegar a la Tierra este martes. La NASA desconoce la ubicación exacta donde caerán los componentes, pero la probabilidad de que impacten a una persona es baja.
Casi 14 años después de su lanzamiento, el satélite Van Allen Probe A de la NASA volverá a entrar en la atmósfera terrestre, según anunció la agencia espacial. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos predice que este objeto de aproximadamente 600 kilogramos reingresará a la atmósfera terrestre este martes, con un margen máximo de 24 horas.
“La NASA espera que la mayor parte de la nave espacial se incinere al atravesar la atmósfera, pero algunos componentes podrían sobrevivir a la reentrada”, indica el comunicado. La NASA estima que el riesgo de daño a personas en la Tierra es bajo, de aproximadamente 1 en 4.200.
Originalmente, este satélite fue diseñado para una misión de dos años, entre 2012 y 2014, con el objetivo de recopilar datos sobre “dos cinturones de radiación permanentes de la Tierra”, explica la NASA. La misión produjo “descubrimientos importantes sobre el funcionamiento de los cinturones de radiación, incluyendo los primeros datos que muestran la existencia de un tercer cinturón de radiación transitorio, que puede formarse durante períodos de intensa actividad solar”.
Sin embargo, la misión se extendió por siete años, hasta 2019, cuando la nave se quedó sin combustible. En ese momento, la NASA calculó que el satélite regresaría a la atmósfera terrestre en 2034, pero estos cálculos resultaron inexactos debido a que “se realizaron antes del ciclo solar actual, que ha demostrado ser mucho más activo de lo esperado” y alteró las predicciones.
La NASA señala que esta misión involucró a dos satélites: Van Allen Probe A y Van Allen Probe B. Este último también fue lanzado en 2012, pero se espera que reingrese a la atmósfera terrestre en 2030.
