Cuando éramos niños, una noche despejada en una zona rural solía ofrecernos un espectáculo familiar: un cielo oscuro salpicado de cientos o incluso miles de estrellas. Dependiendo de la oscuridad del cielo, se podían observar hasta 6000 estrellas, objetos del cielo profundo y, ocasionalmente, el rápido paso de un satélite. Con el tiempo, el lanzamiento de más y más satélites aumentó el número de satélites activos a alrededor de 2000 en 2019.
Luego, entramos en la era de las megaconstelaciones de satélites, comenzando con el lanzamiento de los primeros satélites Starlink. Actualmente, casi 7 años después, hay más de 17.000 satélites activos y fuera de servicio en órbita, y se proponen aproximadamente 100 veces más satélites para los próximos años. Las posibles aplicaciones han explotado, desde las comunicaciones por satélite y los enlaces directos a teléfonos, hasta la propuesta de centros de datos de inteligencia artificial en el espacio. Sin embargo, a medida que el entorno alrededor de la Tierra se vuelve más concurrido, los riesgos, los daños y el potencial de desastre aumentan considerablemente, con medidas de mitigación insuficientes o, en algunos casos, inexistentes.
¿Es motivo de desesperación? ¿O podría ser nuestro momento más brillante en términos de combatir estas nuevas formas de contaminación? He invitado a la experta Dra. Meredith Rawls a este episodio del podcast para discutir los satélites y la contaminación espacial, y la conversación abarca desde reflexiones profundas hasta apasionadas, pesimistas y esperanzadoras. ¡Escúchalo; no querrás estar desinformado sobre este tema!
Y para obtener más información, consulta estos enlaces útiles:
