La posibilidad de que el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) e Irán establezcan una nueva arquitectura de seguridad para el Estrecho de Ormuz surge como una alternativa estratégica que podría ofrecer una salida diplomática, o “off-ramp”, al presidente Donald Trump.
Escepticismo y desconfianza en el Golfo
Esta propuesta se desarrolla en un contexto de marcada desconfianza por parte de los estados del Golfo hacia la administración de Trump. Recientemente, Qatar tomó la medida inusual de distanciarse de las supuestas negociaciones diplomáticas que el mandatario estadounidense describió como “conversaciones sólidas” para poner fin a la guerra con Irán.
Majed al-Ansari, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, afirmó que su país no ha estado involucrado en esfuerzos de mediación, llegando a cuestionar la existencia misma de dichas conversaciones. Este distanciamiento representa una ruptura con el rol histórico de Qatar como mediador clave en conflictos regionales, incluyendo negociaciones entre Israel y Hamas, o entre Estados Unidos y los talibanes.
Impacto del conflicto y tensiones diplomáticas
La tensión ha aumentado luego de que Estados Unidos atacara a Irán en dos ocasiones durante las negociaciones lideradas por Omán para detener el programa nuclear iraní. Los estados del Golfo, que intentaron prevenir el conflicto mediante la mediación, vieron cómo sus esfuerzos fueron desestimados por Washington.
Muhanad Seloom, profesor asistente de política internacional y seguridad en el Instituto de Estudios Superiores de Doha, señala que el periodo de tres semanas de guerra ha provocado un cambio fundamental en la relación entre los estados del Golfo que albergan fuerzas estadounidenses y Estados Unidos.
Hacia una relación de condicionalidad
Según el análisis de Seloom, las naciones del Golfo están transitando de una postura de deferencia hacia una de condicionalidad. Aunque no se prevé el abandono de la alianza con Estados Unidos, existe una demanda de reestructuración de los términos. La razón principal es la percepción de que el riesgo asumido por estos estados al hospedar fuerzas militares ya no se ve compensado por la protección recibida a cambio.
