Senegal cuenta con un sistema de detección de patógenos que permite identificar enfermedades infecciosas antes de que se propaguen y se vuelvan incontrolables. A través de pruebas rutinarias a la población y el procesamiento centralizado de los datos, se busca prevenir brotes como el de Ébola de 2014.
En una clínica deteriorada en Dourbel, una localidad rural senegalesa, una mujer llega con fiebre alta, dolor de cabeza y dolores articulares. Sin saberlo, sus síntomas ponen en marcha un proceso que involucra a cientos de personas, millones de dólares y la tecnología de detección de enfermedades más avanzada del continente.
