Científicos de la Universidad de Maryland (UMD) en Estados Unidos han desarrollado un “sensor inteligente” con elementos electroquímicos para rastrear los gases intestinales. Este dispositivo, de dimensiones 29 × 29 × 10 milímetros y alimentado por dos pilas de botón, se adhiere al exterior de la ropa interior.
El aparato mide continuamente la concentración de hidrógeno, un gas que se produce exclusivamente a través de la actividad de las bacterias intestinales. Según los autores, esta medición es un indicador fiable de la intensidad con la que el microbioma está fermentando los restos de alimentos no digeridos.
Amplia variación: de 4 a 59 emisiones de gas diarias
En un estudio piloto, diecinueve voluntarios sanos utilizaron el monitor durante una semana. Los resultados revelaron un hallazgo sorprendente: los participantes experimentaron un promedio de 32 flatulencias diarias. Esto es más del doble de lo que las personas suelen admitir en encuestas o estudios médicos (14 ± 6 diarias). Parece que la capacidad humana para estimar con precisión la frecuencia de sus propios gases es limitada, o quizás estemos viviendo en una especie de autoengaño colectivo.
Detekce větrů pomocí senzoru
La variación fue enorme, con valores diarios que oscilaron entre cuatro y unas impresionantes 59 emisiones diarias. Parece, por lo tanto, que o contamos de forma muy imprecisa, o simplemente nos hemos acostumbrado a ciertos aspectos de nuestro cuerpo hasta el punto de dejar de registrarlos.
En una segunda fase de la investigación, con la participación de treinta y ocho personas, el sensor, con una sensibilidad del 94,7%, pudo determinar si los voluntarios habían consumido caramelos de gelatina convencionales o gominolas con inulina. Los primeros signos de fermentación se detectaron aproximadamente entre tres y cuatro horas después, cuando los alimentos llegaron a las bacterias. Es interesante destacar que alrededor de un tercio de los participantes se quejaron de molestias digestivas después de consumir los caramelos de azúcar, a pesar de que el dispositivo no mostró una fermentación significativa.
Buscan voluntarios para el Atlas de los Gases Intestinales Humanos
¿Por qué los científicos se dedican a investigar algo tan trivial? El hidrógeno no se produce en las células humanas, sino exclusivamente durante la fermentación bacteriana de los carbohidratos no digeridos que nuestras enzimas no pueden descomponer. Su medición continua proporciona, por tanto, una imagen indirecta pero muy precisa de la actividad metabólica del microbioma intestinal. En comparación con las pruebas de aliento o el análisis de heces, el nuevo dispositivo permite monitorizar los cambios prácticamente en tiempo real, incluso durante el día a día, y no solo en la consulta médica.
Actualmente, el equipo científico de UMD está compilando el llamado “Atlas de los Gases Intestinales Humanos” (Human Flatus Atlas), cuyo objetivo es establecer normas objetivas para los gases intestinales, de forma similar a como existen tablas para el colesterol. Por ello, están buscando cientos de voluntarios. Si reside en Estados Unidos y desea contribuir a la ciencia, puede participar en el proyecto y descubrir si su digestión es normal.
