Joëlle y Meran perdieron a su hija Lieke (2 años) por sepsis: los síntomas parecían una enfermedad común
Joëlle y Meran, una pareja de los Países Bajos, perdieron a su hija Lieke, de tan solo dos años, a causa de la sepsis, una peligrosa infección en la sangre. En un lapso de cuatro días, la salud de la niña se deterioró rápidamente, llevando a sus padres a crear la fundación «Voor Lieke» con el objetivo de concienciar sobre esta enfermedad y alertar a otros padres sobre sus riesgos.
En los Países Bajos, aproximadamente 45,000 personas se ven afectadas por la sepsis cada año. En los casos de sepsis grave, la tasa de mortalidad es alarmante: uno de cada cuatro pacientes fallece.
El inicio de los síntomas
El proceso comenzó el 31 de diciembre de 2025, cuando Lieke despertó a las cinco y media de la mañana con vómitos, fiebre y llanto. Según relataron sus padres, inicialmente parecía una enfermedad común, similar a otras que la niña había tenido anteriormente. Aunque durante la tarde mostró una ligera mejoría, que permitió que la familia visitara a unos amigos para celebrar la víspera de Año Nuevo, pronto quedó claro que seguía enferma y regresaron a casa antes de la medianoche.

Para la mañana del 1 de enero, el estado de Lieke había empeorado: la fiebre era más alta, los vómitos persistían y los padres notaron que no estaba mojando los pañales.
La búsqueda de ayuda médica
Ante la falta de orina, Joëlle y Meran acudieron al centro de urgencias médicas. El médico sospechó que se trataba de una infección de vejiga y recetó dos tipos de antibióticos: uno para los vómitos y otro específico para la infección urinaria, el cual también estaba destinado a combatir otras posibles infecciones.
Sin embargo, la situación se volvió crítica rápidamente. Durante el traslado posterior al hospital, Joëlle observó que Lieke se movía constantemente y se mostraba muy inquieta, describiendo que parecía no encontrar una posición cómoda.
Diagnóstico final y choque séptico
Al llegar al hospital, la niña ya no respondía a los llamados de su madre y tenía la mirada vidriosa. Al examinarla, el personal médico y sus padres descubrieron que sus piernas estaban moteadas, presentando un patrón marmoleado con las venas de colour púrpura.
Tras ser ingresada en la unidad pediátrica y puesta bajo soporte de oxígeno, los médicos informaron a los padres que Lieke padecía sepsis y había entrado en un estado de choque séptico. A pesar de la intervención de médicos especialistas y el uso de un helicóptero de trauma para trasladar ayuda experta, la niña falleció.
