Friburgo/Ginebra – Un estudio reciente sugiere que una siesta podría mejorar la capacidad del cerebro para almacenar nueva información. Investigadores del Hospital Universitario de Friburgo y la Universidad de Ginebra han descubierto que el sueño, incluso una breve siesta, puede ayudar a alinear las conexiones entre las células nerviosas, optimizando así el proceso de aprendizaje. Los hallazgos fueron publicados en la revista NeuroImage (2026; DOI: 10.1016/j.neuroimage.2026.121723).
El sueño juega un papel crucial en la modulación de la fuerza de las sinapsis, las conexiones entre las neuronas. Esta modulación, conocida como plasticidad sináptica, es fundamental para la adaptación del cerebro a entornos cambiantes. Según el equipo de investigación, aunque se sabe que el sueño influye en la plasticidad sináptica y, por lo tanto, en el aprendizaje, los efectos específicos de las breves siestas en este proceso aún no se comprenden completamente.
