Silence (2016) se erige como una de las obras más complejas de Martin Scorsese, un proyecto apasionado que requirió casi tres décadas de desarrollo antes de ver la luz. Esta persistencia del director es un reflejo del propio viaje espiritual que atraviesa su protagonista.
Ambientada en el Japón feudal de 1640, esta epopeya aborda cuestiones profundas sobre la colonización y la fe. La historia sigue a Sebastião Rodrigues (Andrew Garfield), quien llega a Japón junto al misionero jesuita Francisco Garupe (Adam Driver) en busca de su mentor desaparecido, Cristóvão Ferreira (Liam Neeson).
En el contexto del periodo Edo, donde su religión era considerada una herejía, Rodrigues es testigo de cómo los “Kirishitans” —católicos japoneses— se ven obligados a practicar su fe en secreto. A medida que observa las divergencias entre las creencias locales y sus enseñanzas, Rodrigues comienza a cuestionar su propia fe, enfrentándose a un Dios que no responde a pesar de sus constantes plegarias.
La cinta, dirigida por Scorsese y escrita junto a Jay Cocks, es la tercera adaptación cinematográfica de la novela homónima de 1966 escrita por Shūsaku Endō. Las versiones previas incluyen un filme japonés de 1971, coescrito por el propio Endō y presentado en el festival de Cannes, y una adaptación portuguesa de 1996 titulada The Eyes of Asia, la cual fue nominada al Leopardo de Oro en el festival de Locarno.
Con un reparto que incluye también a Tadanobu Asano y Ciarán Hinds, Silence completa una trilogía temática de Scorsese sobre figuras religiosas que luchan contra los desafíos de la fe, precedida por The Last Temptation of Christ (1988) y Kundun (1997).
