Durante la década de 1980, el Reino Unido experimentó un período de crecimiento significativo en los sectores de software y finanzas. Este auge económico se produjo en un contexto de declive para las industrias tradicionales como la minería del carbón, la siderurgia y otras industrias pesadas.
Mientras que los sectores de carbón, acero y la industria pesada en general perdían terreno, el software y las finanzas se consolidaron como motores de la economía británica, marcando una transición importante en la estructura industrial del país.
