Sony Pictures Animation ha cancelado un proyecto original de largometraje basado en el folclore tailandés, creado por Matt Braly (Amphibia) y Rebecca Sugar (Steven Universe). Tras más de dos años de desarrollo, el estudio determinó que el proyecto, según Braly, “no era lo suficientemente comercial”.
La misma compañía que consideró invertir 20 millones de dólares en KPop Demon Hunters ahora ha decidido que una fantasía auténtica y culturalmente específica, proveniente de dos de los creadores más aclamados de la animación televisiva, no cumplía con sus expectativas de rentabilidad.
El largometraje, aún sin título, se inspiraba en la herencia tailandesa-estadounidense de Braly y estaba concebido como una aventura fantástica arraigada en los espíritus y la mitología tailandesa. Braly describió la historia como la de un joven que enfrenta una enfermedad que le cambia la vida y escapa a un mundo mítico de espíritus, una narrativa personal y culturalmente fundamentada con una clara ambición temática. El proyecto estuvo en desarrollo en Sony durante más de dos años antes de ser suspendido.
La decepción se intensificó cuando Braly compartió en redes sociales arte conceptual del proyecto, revelando un trabajo fascinante que despierta la nostalgia por lo que pudo ser –o quizás aún pueda ser, si otro estudio se atreve a retomarlo.
Most of this incredible work was done by the talented @wrandonbu and the 3d model by Gabriel Soares. Hire these guys they will make anything they touch amazing. pic.twitter.com/mWtk0kXz73
— Matt Braly (@Radrappy) February 10, 2026
— Matt Braly (@Radrappy) February 10, 2026
En ese hilo, Braly confirmó la cancelación, explicando que el estudio consideró que la película no era viable comercialmente. Esta justificación resulta difícil de conciliar para artistas que han construido sus carreras expandiendo el vocabulario emocional y estético de la animación estadounidense.
En la última década, Hollywood ha celebrado su supuesta apertura a la diversidad narrativa y a las perspectivas globales. Sin embargo, los estudios continúan aplicando criterios estrechos sobre lo que el público aceptará o no. Los proyectos arraigados en el folclore no occidental a menudo se consideran riesgos en lugar de oportunidades, incluso cuando están liderados por talentos probados con bases de fans leales y a pesar de la creciente evidencia de que las audiencias globales responden a historias culturalmente específicas.
Sony Pictures Animation se ha posicionado en ocasiones como uno de los estudios más creativos y ambiciosos. Si hubiera un estudio dispuesto a apoyar un proyecto como el de Braly, sería precisamente el responsable del éxito mundial de KPop Demon Hunters. Sin embargo, esta decisión indica una estrategia más cautelosa, donde la originalidad y la especificidad solo se valoran si se alinean con las tendencias comerciales existentes, como el auge masivo del K-pop.
Por ahora, el largometraje de Braly y Sugar se suma a la creciente lista de proyectos de animación interrumpidos antes de que el público tenga la oportunidad de opinar. Queda por ver si la película encontrará un nuevo hogar. El apetito por narrativas auténticas existe, pero la pregunta es si los estudios están dispuestos a apostar por ellas.
