Sony Pictures Entertainment ha anunciado un plan de reestructuración global que resultará en el despido de varios cientos de empleados en sus divisiones de cine, televisión y corporativas.
La compañía, que cuenta con una fuerza laboral global de aproximadamente 12,000 personas, busca redirigir sus recursos hacia sectores con un mayor potencial de crecimiento. Esta decisión ocurre en un momento en que la industria de Hollywood continúa enfrentando las secuelas de las interrupciones causadas por la pandemia, las huelgas laborales y el traslado de la producción fuera de California.
Alineación estratégica y nuevas prioridades
En un memorando enviado a los empleados el pasado martes, el director ejecutivo de la firma, Ravi Ahuja, explicó que el objetivo es “alinear nuestra organización con hacia dónde se dirige el negocio, no hacia dónde ha estado”.

Fuentes familiarizadas con el plan indican que estos recortes son focalizados y no representan una campaña general de reducción de costos. En su lugar, Sony está priorizando áreas que consideran capaces de generar retornos más estables, tales como:
- Estrategias de franquicias y extensiones de marca.
- Creación de experiencias.
- Programación de próxima generación y nativa para plataformas.
- Una conectividad más profunda del ecosistema corporativo, destacando las adaptaciones de propiedades de videojuegos para cine y televisión.
Asimismo, la empresa señaló las oportunidades existentes en el sector del anime, mercado donde posee el servicio de streaming Crunchyroll.
Un sector en transformación
Estos despidos se suman a una tendencia de reducción de personal en toda la industria del entretenimiento, impulsada por la erosión de las fuentes de ingresos tradicionales y niveles de producción irregulares. La pandemia no solo pausó los rodajes y disminuyó la asistencia a los cines, sino que aceleró la transición hacia el streaming.
Posteriormente, la huelga de actores y guionistas de Hollywood en 2023 paralizó la industria durante meses, dando paso a un reinicio cauteloso donde los estudios y las plataformas de streaming han reevaluado sus gastos con un mayor énfasis en la rentabilidad.
A esto se suma la preocupación por la denominada “producción fugitiva”, referida al traslado de empleos de cine y televisión hacia estados o países que ofrecen incentivos más atractivos, afectando directamente a la concentración de estudios y personal técnico en Los Ángeles, California.
