Un nuevo estudio ofrece esperanza en el tratamiento del espina bífida, una malformación congénita de la médula espinal que puede causar parálisis parcial o total de las piernas. La investigación sugiere que una combinación de terapia con células madre y cirugía fetal estándar antes del nacimiento es un enfoque seguro y prometedor.
Investigadores lograron tratar con éxito a seis fetos afectados por la forma más grave de la enfermedad, la mielomeningocele, administrándoles células madre durante una intervención quirúrgica in útero destinada a reparar su columna vertebral. Los resultados de este estudio fueron publicados el 28 de febrero de 2026 en la revista The Lancet.
Espina Bífida: 6 bebés tratados con el nuevo tratamiento
Actualmente, a los padres de un bebé diagnosticado con espina bífida se les ofrece una intervención quirúrgica durante el embarazo para cerrar la abertura en la columna vertebral. Si bien esta operación reduce algunas complicaciones, no previene todos los problemas neurológicos. Los investigadores estadounidenses tuvieron la idea de aplicar células madre –conocidas por reducir la inflamación, promover la curación y proteger los tejidos nerviosos– a la columna vertebral del feto durante la cirugía. Las células madre provienen de la placenta de la madre.
Los seis bebés con mielomeningocele se beneficiaron de esta nueva terapia durante la cirugía fetal. Nacieron entre julio de 2021 y diciembre de 2022, y la reparación de sus columnas vertebrales fue efectiva. No mostraron signos de infección y las células madre no provocaron crecimiento tisular anormal ni formación de tumores. “La resonancia magnética post-natal confirmó que las anomalías cerebrales asociadas al espina bífida, llamada hernia cerebral posterior, se invirtieron en todos los casos”, precisaron los investigadores en su comunicado.
Además, los bebés no experimentaron efectos adversos graves atribuibles al tratamiento con células madre. Más de tres años después de su nacimiento, siguen siendo evaluados regularmente por los médicos, y su seguimiento continuará hasta los seis años para determinar si la terapia también ha mejorado su movilidad, salud y calidad de vida a largo plazo.
Una terapia prometedora para el espina bífida y otras malformaciones congénitas
La Dra. Diana Farmer, quien dirigió el estudio, declaró a la BBC que es “concebible” que esta terapia experimental pueda convertirse en el tratamiento habitual para el espina bífida antes del nacimiento.
“Si esto permite que más niños caminen que los que no lo harían, se convertiría en su estándar de atención”, explicó. “Los resultados son muy emocionantes y abren el camino a muchos nuevos tratamientos potenciales para el espina bífida y otras malformaciones congénitas.”
Se están llevando a cabo otros ensayos clínicos a gran escala a largo plazo para refinar aún más las técnicas quirúrgicas y los protocolos de tratamiento.
