El Sri Lanka anunció este domingo un incremento del 25% en los precios de los combustibles, el segundo aumento en quince días, en un contexto de graves dificultades en el suministro de hidrocarburos debido a la continuación de la guerra en Oriente Medio.
Tras una primera subida de precios en las gasolineras del 8% a principios de semana, el gobierno decretó una segunda, elevando el litro de gasolina sin plomo a 398 rupias esrilankesas (1,30 dólares) y el de diésel a 382 rupias (1,25 dólares).
Sri Lanka importa la totalidad de sus necesidades de petróleo y carbón para la producción de electricidad.
Con el objetivo de limitar el consumo y preservar sus escasas reservas, el gobierno ha racionado la venta de combustible e instaurado una semana laboral de cuatro días.
“Se espera que el nuevo aumento de precios reduzca el consumo de combustible entre un 15% y un 20%”, indicó un responsable de la Ceylon Petroleum Corporation, bajo condición de anonimato.
El presidente esrilankés, Anura Kumara Dissanayake, comunicó a los responsables del sector que anticipa una guerra prolongada en Oriente Medio, según añadió la misma fuente.
El gobierno advirtió que el conflicto podría poner en riesgo los esfuerzos de recuperación económica del país tras la crisis financiera de 2022.
Ese año, el agotamiento de sus reservas de divisas extranjeras obligó a racionar alimentos, combustible y medicamentos, lo que provocó una grave recesión. Las protestas violentas llevaron a la dimisión del entonces presidente, Gotabaya Rajapaksa.
Un año después, el Fondo Monetario Internacional (FMI) concedió a Sri Lanka una ayuda de emergencia de 2.900 millones de dólares, a cambio de un estricto programa de austeridad.
