Para acompañar sus momentos finales, Stranger Things ha recurrido al repertorio de Prince, incluyendo temas emblemáticos como Purple Rain y When Doves Cry, ambos lanzados en 1984. Esta elección no es casual, dado que la serie siempre ha otorgado un lugar central a su banda sonora, que se ha convertido a lo largo de las temporadas en un sello distintivo de su identidad.
Los datos hablan por sí solos: al día siguiente de su emisión, Purple Rain experimentó un aumento del 243% en sus reproducciones a nivel mundial, con un incremento espectacular del 577% entre los oyentes de la Generación Z. En Francia, la progresión alcanzó el 131%, lo que demuestra que el impacto de Stranger Things trasciende las fronteras estadounidenses. When Doves Cry también vio un aumento significativo, con un crecimiento del 200% en las reproducciones globales y del 181% en Francia.
Este no es el primer “terremoto musical” provocado por Stranger Things. En la cuarta temporada, la serie ya había reavivado el interés por Running Up That Hill de Kate Bush, impulsando el tema de 1985 a la cima de las listas de éxitos mundiales casi cuarenta años después de su lanzamiento. La canción llegó al top 10 de Spotify en numerosos países, convirtiéndose en un fenómeno viral en TikTok y una puerta de entrada al universo de Kate Bush para toda una nueva generación de oyentes. Con Prince en su episodio final, Stranger Things confirma una fórmula probada: utilizar la música como una poderosa herramienta emocional, capaz de transformar una escena icónica en un evento cultural global.
Una Generación Z redescubre los clásicos
Más allá de estos dos temas, todo el catálogo de Prince se ha beneficiado de esta atención renovada. En Spotify, las reproducciones globales del artista han aumentado un 190% a nivel mundial, con un incremento del 88% específicamente entre los oyentes de la Generación Z. Un dato revelador de la capacidad de la serie para servir como puente cultural entre generaciones.
Este fenómeno no es aislado. En Francia, se ha observado un resurgimiento similar del interés por David Bowie, cuyo tema Heroes registró un aumento del 86% en las reproducciones al día siguiente de la emisión del final. Una resonancia particular, dado que esta canción ya había dejado una huella imborrable en temporadas anteriores.
Stranger Things, un creador de tendencias constante
Desde su lanzamiento, Stranger Things se ha consolidado como una máquina para dar nueva vida a canciones a veces olvidadas, desde Running Up That Hill de Kate Bush (como se mencionó anteriormente) hasta Master of Puppets de Metallica. Este último episodio confirma una tendencia ya establecida: la serie no solo cuenta una historia, sino que también moldea de manera duradera los hábitos culturales.
Con este final, Netflix cierra un capítulo importante de la cultura pop contemporánea, recordando al mismo tiempo el poder de la música en la narración audiovisual. Para Prince, fallecido en 2016, este resurgimiento entre un público que no había nacido cuando se lanzaron estos temas ilustra mejor que cualquier discurso la longevidad de su obra. Y para Stranger Things, es una prueba más de su estatus único: una serie capaz de hacer vibrar tanto las pantallas como las listas de reproducción.
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