En el corazón del Parque Natural Regional del Marais Poitevin, el segundo humedal más grande de Francia, un equipo científico liderado por investigadores del CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica) ha demostrado la capacidad de los suelos de arcilla para autoorganizarse en patrones geométricos.
Estas microrelieves, conocidos como “mottureaux” y similares a pequeños montículos, canalizan la infiltración de agua de lluvia y promueven la biodiversidad vegetal en los suelos de marisma. Los hallazgos, publicados recientemente, revelan un proceso de autoorganización que contribuye a la salud y la riqueza ecológica de estos ecosistemas.
Los “mottureaux” presentan una diversidad de patrones palúdicos que se extienden por decenas de hectáreas dentro de la Reserva Natural Nacional ‘Michel Brosselin’, un área de conservación única para la evolución de suelos arcillosos de praderas húmedas que han desaparecido en gran medida debido a la agricultura. Estos montículos, que pueden alcanzar hasta 40 centímetros de altura, son abundantes en este paisaje excepcional.
Aunque inicialmente clasificados por Fernand Verger, los investigadores han completado y generalizado este trabajo utilizando mediciones con drones y análisis de imágenes complementados con un diagnóstico espectral. La formación de estos “mottureaux” ha sido un misterio, ya que la hipótesis de la autoorganización choca con la idea tradicional de que se forman por el relleno de grietas de contracción con agregados superficiales durante el escurrimiento, un mecanismo que no induce organización en la superficie.
Ante esta contradicción, el equipo científico ha formulado una nueva hipótesis sobre el mecanismo impulsor de la formación de los “mottureaux”, sugiriendo que podría tener un origen puramente físico-químico.
