El sector agrícola de Nueva Zelanda enfrenta presiones por el alza en los costos del diésel
La inestabilidad geopolítica global, marcada por el conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, ha provocado un impacto directo en la economía rural de Nueva Zelanda. Según Andre Lietze, director de FeedCo Limited, este escenario ha impulsado un salto del 43% en los precios del petróleo, generando ondas de choque en los mercados globales que afectan especialmente al combustible diésel.

El diésel es fundamental para el movimiento del país, desde el transporte de mercancías hasta la maquinaria agrícola. En el contexto actual de la cosecha de ensilaje de maíz, la presión financiera es inmediata. Lietze señala que la operación de una cosechadora de maíz y el transporte de ensilaje pueden consumir aproximadamente 5,000 litros de diésel al día, lo que vuelve los costos operativos sumamente críticos.
Ante este incremento, los contratistas se ven obligados a trasladar parte de estos costos adicionales a sus clientes para garantizar la supervivencia de sus negocios. En una situación similar, la empresa Seeka ha respondido al aumento de los precios mediante una estrategia de ajuste debido a la crisis en el Medio Oriente.
Situación del abastecimiento y reservas
A pesar de la preocupación por los precios, existen reportes contradictorios sobre la disponibilidad del combustible. Mientras que algunos sectores advierten que Nueva Zelanda podría enfrentar desafíos similares a los de algunas zonas rurales de Australia, donde los agricultores han tenido dificultades para acceder al diésel, las cifras oficiales sugieren estabilidad.
El Ministerio de Negocios, Innovación y Empleo (MBIE) ha informado que las existencias de combustible son más altas de lo reportado previamente, contabilizando 48.6 días de suministro de diésel, ya sea dentro del país o en camino a través de embarcaciones. Por su parte, el primer ministro ha indicado que el riesgo de suministro es bajo, a pesar de que se ha señalado que el almacenamiento de combustible en Nueva Zelanda no se está utilizando en su totalidad.
