Una revista estadounidense, Foreign Policy, ha publicado un análisis detallado sobre los principales desafíos que se avecinan para África en 2026. El informe destaca la convergencia de crisis políticas, de seguridad y electorales que podrían reconfigurar el equilibrio de poder en el continente.
Elecciones Decisivas
Según el informe, varios países africanos se enfrentarán a elecciones cruciales. Sin embargo, expertos advierten que muchos de estos procesos podrían ser meramente formales, con resultados predeterminados, lo que podría desencadenar una nueva ola de protestas juveniles, similar a las que se observaron en el continente durante 2025.
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La autora del informe, Nousmot Gbadamosi, señala que el calendario electoral previsto para 2026 es el siguiente:
- Elecciones generales en Uganda, 15 de enero.
- Elecciones presidenciales en Benín, 12 de abril.
- Elecciones generales en Etiopía, 1 de junio.
- Elecciones generales en Zambia, 13 de agosto.
- Elecciones presidenciales en Gambia, 5 de diciembre.
- Elecciones generales en Sudán del Sur, 22 de diciembre.
Sudán del Sur
Las primeras elecciones en la República de Sudán del Sur desde su independencia en 2011 han sido pospuestas en repetidas ocasiones. Existe una gran incertidumbre, tanto a nivel nacional como internacional, sobre la posibilidad de llevarlas a cabo de manera justa, dada la inestabilidad política que persiste en el país, según el informe.
El informe señala que Sudán del Sur ha entrado en una fase crítica desde el colapso del frágil acuerdo de reparto de poder entre el presidente Salva Kiir Mayardit y su exvicepresidente y opositor Riek Machar.
En marzo de 2025, Machar fue puesto bajo arresto domiciliario, y en septiembre el gobierno le imputó cargos por asesinato, traición y la comisión de crímenes contra la humanidad, siendo destituido de su cargo de primer vicepresidente en el gobierno de unidad.
Su posición era parte de un acuerdo de 2018 entre ambos hombres, que puso fin a una guerra civil de cinco años que causó la muerte de unas 400.000 personas.
Estos acontecimientos recientes han llevado a Kiir a concentrar el poder en sus manos, sin una oposición real, y han puesto al país al borde de una nueva guerra civil a gran escala, según la revista.
El informe también advierte sobre la posibilidad de que el conflicto se extienda a Sudán, especialmente porque el Ejército sudanés acusa a Kiir de apoyar a las Fuerzas de Apoyo Rápido, lo que podría convertir a Sudán del Sur en un participante directo en la guerra en Sudán.

Etiopía
En cuanto a Etiopía, el informe indica que las próximas elecciones generales se celebran en un contexto de creciente crisis de seguridad y económica, con persistentes tensiones en las regiones de Amhara y Oromía, donde continúan los enfrentamientos entre las fuerzas federales y grupos armados locales, lo que podría obstaculizar el proceso de votación en amplias zonas del país.
El informe señala que las elecciones podrían consolidar la hegemonía del gobierno, en un momento en que el Frente de Liberación del Pueblo Tigray, el partido gobernante en Tigray, acusa al gobierno de violar el acuerdo de paz firmado en 2022, lo que profundiza la desconfianza entre las partes.
Este clima tenso, según la revista, podría conducir a una mayor inestabilidad y alimentar acusaciones de falta de legitimidad de las elecciones y sus resultados.
El Caso de Somalia
El informe considera que las elecciones en Somalia podrían no tener éxito debido a la controversia en torno a cómo llevarlas a cabo. Existen reformas electorales que buscan pasar del sistema actual, basado en la elección de ancianos tribales para los miembros del Parlamento –que a su vez elige al presidente– a un sistema de votación directa basado en el principio de “un voto por ciudadano”.
Según la revista, esta transición representa un cambio radical en la estructura de poder y ha generado una amplia oposición, especialmente por parte de las regiones semi-autónomas de Puntland y Jubaland, que consideran que las reformas refuerzan la centralización del poder en Mogadiscio y debilitan la influencia de las regiones.
Conflictos Abiertos
En la región del Sahel y África Occidental, el informe advierte sobre la propagación de lo que describe como una “infección de golpes militares”, en un contexto de expansión de la influencia de los consejos militares en Malí, Burkina Faso y Níger (la alianza Alianza del Sahel), y el aumento de los ataques de grupos armados vinculados a Al Qaeda y el Estado Islámico.
En la República Democrática del Congo, el informe señala que el acuerdo supervisado por la administración del presidente estadounidense Donald Trump no ha logrado contener los combates en el este del país, donde continúan los enfrentamientos con el movimiento M23, apoyado por Ruanda.
En Sudán, el informe predice la continuación de la guerra en curso desde hace casi tres años, especialmente con la intensificación de los combates en la región de Kordofán.
Señaló que las iniciativas internacionales, incluidas las patrocinadas por Washington en colaboración con países regionales, no han logrado avances significativos debido a la firmeza de las partes en conflicto, el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido, en sus opciones de resolución militar.



