¿Cómo proyecta España un crecimiento económico del 2,1% en 2024 pese a la crisis en el Estrecho de Ormuz?
España mantiene su pronóstico de crecimiento económico para 2024 en un 2,1%, a pesar de la escalada de tensiones en el Estrecho de Ormuz, según datos del gobierno español citados por CNN económica. El Ministerio de Economía y Transformación Digital reafirma esta cifra, que contrasta con revisiones a la baja en otros mercados europeos, donde el conflicto geopolítico en la región ha generado incertidumbre sobre los precios de la energía y las cadenas de suministro.
El dato clave: el Ejecutivo español justifica el optimismo en tres pilares. En primer lugar, la resiliencia del mercado laboral, con una tasa de paro del 12,5% en el primer trimestre de 2024 —la más baja en una década—, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Segundo, el impulso de los fondos europeos Next Generation, que inyectarán más de 70.000 millones de euros hasta 2026, con un 40% ya asignado a proyectos en sectores estratégicos como energías renovables y digitalización. Tercero, la diversificación de rutas comerciales, que ha reducido la dependencia de España del tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz en un 15% desde 2022, según datos de la Autoridad Portuaria de Valencia.
¿Qué impacto real tiene la crisis de Ormuz en la economía española?
Aunque el gobierno español minimiza los riesgos, analistas consultados por CNN económica advierten sobre dos efectos concretos. El primero es el aumento de costes logísticos: los fletes marítimos desde Asia a Europa han subido un 22% en lo que va de año, según la plataforma SeaTrade Maritime. Esto encarece productos manufacturados en España, como el automóvil —sector que representa el 10% del PIB industrial nacional— y la agroalimentación, cuyo transporte por el Mediterráneo ya acumula retrasos del 30% en algunos puertos.
El segundo factor es la volatilidad en los precios de la energía. Aunque España no depende directamente del petróleo del Golfo Pérsico —solo el 5% de sus importaciones energéticas provienen de esa zona, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC)—, el encarecimiento del crudo ha disparado los costes de producción en industrias como la química y la cerámica. «El margen de maniobra es limitado», señala un informe de Funcas citado por la cadena, que proyecta un desaceleración del 0,3% en el crecimiento del PIB para el último trimestre de 2024 si persisten las tensiones.
¿Cómo se compara este escenario con el de otros países europeos?
España destaca en el contexto europeo por su crecimiento superior a la media de la UE (1,6% en 2024, según Eurostat). Mientras países como Alemania (0,3%) o Italia (0,9%) sufren los efectos de una demanda interna débil y una industria en recesión, España aprovecha su posición como plataforma logística mediterránea. Según el Puertos del Estado, los terminales españoles gestionaron 170 millones de toneladas en 2023 —un récord—, con un crecimiento del 8% en contenedores respecto a 2022.
Sin embargo, la diferencia más notable está en el sector energético. Mientras España reduce su dependencia del gas ruso —hoy solo el 2% de sus importaciones, frente al 40% en 2021—, países como Polonia o Hungría mantienen niveles superiores al 60%. «Esta diversificación es clave para entender por qué España resiste mejor», explica un economista de CaixaBank Research en declaraciones a CNN económica. «Pero no es infalible: un corte prolongado en Ormuz podría disparar los precios del gas licuado (GNL), que ya representan el 35% de nuestra mezcla energética.»
¿Qué sectores se benefician y cuáles sufren más?
Los ganadores claros son las energías renovables y la industria naval. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, la capacidad instalada de eólica y solar creció un 12% en 2023, mientras que los astilleros españoles —como Navantia— han recibido pedidos por 1.200 millones de euros para construir buques de carga alternativos a las rutas tradicionales.
En el lado opuesto, el turismo —que aporta el 12% del PIB español— enfrenta riesgos indirectos. Aunque el número de visitantes se mantiene estable (con 78 millones en 2023, según Frontur), el encarecimiento de los vuelos —los billetes de Europa a España han subido un 18% en lo que va de año, según IEA— podría afectar a los destinos de gama media. «El margen de los hoteles en la costa mediterránea ya se ha reducido un 4%«, advierte un informe de Exceltur citado por CNN económica.
¿Qué dice el Banco de España sobre estos pronósticos?
El Banco de España, en su último informe de estabilidad financiera, coincide en que el crecimiento del 2,1% es «realista», pero matiza que depende de tres condiciones: primero, que las tensiones en Ormuz no escalen a un conflicto abierto; segundo, que la inflación —actualmente en el 3,1% interanual— no supere el 3,5% en 2024; y tercero, que se aprueben antes de junio las reformas pendientes en el mercado laboral y la administración pública, clave para atraer inversión extranjera.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, declaró en una comparecencia reciente que «la economía española tiene amortiguadores, pero no son infinitos». Según el regulador, el mayor riesgo no es el Estrecho de Ormuz, sino la deuda pública, que supera el 107% del PIB —el segundo ratio más alto de la UE tras Italia—. «Un aumento de los tipos de interés más allá del 3,5% podría complicar la sostenibilidad fiscal», advirtió.
¿Qué pasa si la crisis en Ormuz se agrava?
CNN económica consultó a expertos sobre tres escenarios posibles. El primero, un bloqueo parcial (como el registrado en 2019), elevaría los precios del petróleo hasta los 100 dólares por barril —un 20% más que el actual— y reduciría el crecimiento español al 1,5%. El segundo, un conflicto armado, dispararía el crudo a 150 dólares, con un impacto directo en la inflación y una posible recesión técnica en el cuarto trimestre. El tercero, una solución diplomática en 2025, permitiría recuperar el ritmo actual, pero con un efecto rebote en 2026.
El gobierno español ya ha activado planes de contingencia, como la reserva estratégica de petróleo —con capacidad para 25 días de consumo nacional— y acuerdos con Argelia para garantizar suministro de gas. «Tenemos herramientas, pero no son mágicas», aseguró la ministra de Industria, Reyes Maroto, en una entrevista a La Vanguardia. «La clave será gestionar la incertidumbre sin ahogar la inversión.»
