Científicos han resuelto un enigma científico que ha desconcertado a los investigadores durante más de 50 años, relacionado con los grupos sanguíneos y las sutiles diferencias entre personas que comparten el mismo tipo de sangre. Este descubrimiento, publicado por SciTechDaily, podría cambiar el futuro de las transfusiones sanguíneas, haciéndolas más precisas y seguras.
Aunque los grupos sanguíneos conocidos como A, B, AB y O se han utilizado durante décadas en la medicina, los investigadores han descubierto que la clasificación no se basa únicamente en estos tipos, sino en moléculas diminutas presentes en la superficie de los glóbulos rojos, conocidas como antígenos. Estos antígenos ayudan al sistema inmunológico a distinguir entre las células del cuerpo y las células extrañas.
Durante años, el interrogante central para los científicos ha sido por qué las personas difieren en los niveles de estos antígenos, incluso si tienen el mismo grupo sanguíneo. Estudios previos no pudieron explicar esta variación precisa, lo que abrió la puerta a este nuevo hallazgo.
La investigación reveló que la causa no solo reside en los genes responsables de los grupos sanguíneos, sino en cómo estos genes se activan dentro del cuerpo. Un ejemplo destacado es el grupo sanguíneo «Heligson», raro, presente en aproximadamente el 1% de la población, que se caracteriza por bajos niveles de proteína CR1, responsable de la defensa inmunitaria.
Este avance representa un paso significativo en la comprensión de la complejidad de los grupos sanguíneos y promete mejorar la compatibilidad y seguridad de las transfusiones en el futuro.

