Según una revisión científica, los trastornos del olfato, conocidos médicamente como alteraciones del sentido del olfato, son más frecuentes en hombres y en personas mayores de 60 años.
A pesar de su prevalencia, los expertos consideran que aún se les presta poca atención médica.
La revisión revela que los trastornos del olfato están relacionados con más de 130 enfermedades neurológicas, físicas y genéticas, y son más comunes que la pérdida auditiva severa o la ceguera.
Causas más comunes
La sinusitis crónica (CRS) es la principal causa de pérdida del olfato, una inflamación que puede ser consecuencia del asma, las alergias y la fibrosis quística.
La pérdida del olfato asociada a la gripe y los virus respiratorios es conocida desde hace tiempo, pero los estudios sugieren que es más común en pacientes con COVID-19, a un ritmo de 8 a 10 veces mayor.
Una señal temprana de enfermedades graves
Los investigadores señalan que cada vez hay más pruebas de que la pérdida del olfato puede ser un signo temprano de varias enfermedades, entre ellas:
- Demencia: un estudio publicado en la revista Nature Communications reveló que la disminución del olfato puede ser uno de los primeros signos del desarrollo de la enfermedad.
- Parkinson: el 90% de los pacientes pierden el olfato antes de que aparezcan los problemas motores, hasta cinco años antes.
- Enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares: los resultados recientes vinculan la pérdida del olfato con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca en adultos sanos.
Recomendaciones de los expertos
Los investigadores instan a:
- Incluir pruebas del olfato en los chequeos médicos de rutina.
- Capacitar a los profesionales sanitarios para que traten los trastornos del olfato.
- Lanzar programas de sensibilización sobre la salud del olfato.
- Establecer políticas sanitarias para apoyar a los pacientes y reducir las lagunas en la atención.
