Médico en Reino Unido es expulsado del registro médico por inyectar aceite de ajo a pacientes con cáncer
Un médico en Reino Unido ha sido eliminado del registro profesional tras ser declarado culpable de administrar tratamientos no probados a pacientes con cáncer, utilizando inyecciones de aceite de ajo y otras sustancias sin respaldo científico. El caso, resuelto por un tribunal británico el pasado 28 de abril de 2026, pone de manifiesto los riesgos de las terapias alternativas sin regulación.
Según la sentencia, el doctor Mohsen Ali gestionaba una clínica no autorizada en la que cobraba hasta 15.000 libras esterlinas (aproximadamente 20.232 dólares) a pacientes oncológicos a cambio de tratamientos basados en inyecciones de aceite de ajo y otros compuestos sin evidencia científica. La presidenta del tribunal, Nisa Sharkitt, calificó su conducta como un «peligro continuo para la seguridad pública» y destacó que el médico «explotó la vulnerabilidad de los pacientes para obtener beneficios económicos».
Las investigaciones revelaron que Ali, quien ejercía la medicina desde hacía más de una década, atendía a los pacientes en su domicilio, descrito por expertos como un espacio «sucio e insalubre». Además, prometía tasas de curación de hasta el 90%, una afirmación sin fundamento científico. En uno de los casos documentados, el médico aseguró a un paciente que su enfermedad era «fácil de tratar» y se comprometió a devolverle el dinero si el tratamiento fallaba, con el objetivo de convencerlo de abandonar la terapia convencional.
Los testimonios recogidos durante el proceso judicial indican que Ali desinformaba a los pacientes, alegando que el sistema de salud público británico «intentaba matarlos» y que los hospitales solo buscaban «lucrarse». Estas declaraciones, según la sentencia, constituyeron un claro abuso de la confianza de personas en situaciones de extrema fragilidad.
El caso ha generado preocupación en la comunidad médica y entre organizaciones de pacientes, que subrayan la importancia de recurrir únicamente a tratamientos avalados por la ciencia y supervisados por profesionales autorizados. Las autoridades sanitarias británicas han reiterado que cualquier terapia alternativa debe ser evaluada rigurosamente antes de ser ofrecida a pacientes, especialmente en casos de enfermedades graves como el cáncer.
Este episodio refleja los riesgos asociados a la proliferación de prácticas médicas no reguladas, que pueden poner en peligro la salud de personas desesperadas por encontrar soluciones. Expertos en oncología recuerdan que, aunque algunos alimentos como el ajo han sido estudiados por sus posibles beneficios para la salud, su uso en tratamientos contra el cáncer no cuenta con respaldo científico suficiente para ser administrado en forma de inyecciones o como sustituto de terapias convencionales.
